Qué no hacemos
No damos presupuestos sin información
Es muy habitual recibir consultas del tipo “qué cuesta una web”. Hemos puesto en nuestra página unos precios de referencia. Sin conocer más detalles no podemos concretarlo.
No atendemos por Whatsapp
(especialmente, audios)
Recibir materiales por Whatsapp ralentiza nuestro flujo de trabajo, nuestra agilidad para responder y dispersa la información. Para nosotros los audios no son una forma útil de recibir tareas, porque no permiten dialogar ni plantear dudas y el contenido no queda transcrito en ninguna parte. Solemos centralizar la comunicación usando herramientas de gestión, y siempre estamos encantados de recibir e-mails y llamadas de nuestros clientes o mantener reuniones on-line.
No nos guardamos nuestras buenas ideas
Nuestro trabajo incluye hacer propuestas de mejora y dar los consejos que consideramos mejores para cada situación. En ocasiones hacerlo va en contra de nuestros intereses, pero creemos mucho en la confianza y el crecimiento conjunto.
No imponemos nuestros criterios
Los proyectos de nuestros clientes son suyos. Nosotros podemos sugerir soluciones o caminos, pero las decisiones siempre les pertenecen a ellos. No tenemos interés en hacer que adopten tecnologías o soluciones específicas, sino en encontrar lo que mejor se adapte a los requerimientos de cada proyecto.
No vendemos humo
Si decimos que algo puede hacerse, es porque creemos en ello. Si no podemos hacer algo, también lo decimos.
No pretendemos ser especialistas en todo
Aunque tenemos conocimientos en algunas áreas que tienen relación con nuestro trabajo (SEO, SEM, redes sociales…) no es donde somos mejores. Siempre recomendamos trabajar de la mano de especialistas, y ofrecemos nuestra colaboración y criterio para acompañar al cliente en sus gestiones con terceros y en el crecimiento de su proyecto.
No trabajamos sin haber cobrado un adelanto
Normalmente cobramos un porcentaje del 35% del presupuesto del proyecto, como forma de compromiso. Nunca emitimos la totalidad del importe acordado hasta haber finalizado el trabajo, y siempre facturamos acorde con lo producido y lo entregado.
No diseñamos lo mismo un montón de veces
En diseño no hay una respuesta correcta, sino muchas soluciones posibles. Parte del trabajo de diseño es explicar por qué lo que presentamos es como es. Esto nos obliga a tratar de entender lo que el cliente quiere conseguir antes de empezar a diseñar, y a estar de acuerdo en los objetivos. Somos flexibles para hacer cambios, ajustar y proponer alternativas, pero no queremos que nadie espere un aluvión de opciones con variaciones sin criterio. Quien busque eso es mejor que le pregunte a la IA.
No desarrollamos en base a supuestos
Para que un proyecto pase a fase de desarrollo (maquetación y programación), necesitamos tener claro su alcance tanto como sea posible. Por nuestra experiencia sabemos que “pequeños detalles” sin definir o una “fase 2” nebulosa suelen contener icebergs hacia los que no queremos navegar.
No compartimos la responsabilidad del desarrollo con terceros
Si el proyecto es responsabilidad nuestra, la mantenemos. Si más de un equipo debe entrar a desarrollar, esta responsabilidad se diluye y termina siendo un problema para el cliente. Somos colaborativos con otros proveedores y agencias y nos integramos hasta donde el cliente lo necesite, pero siempre con competencias claras y definidas para cada parte implicada.
No nos comprometemos a plazos inverosímiles
Siempre existe la tentación de aceptar un plazo insuficiente para satisfacer la expectativa del cliente. Cuando nos encontramos con plazos que no consideramos realistas lo decimos, aunque nos cueste perder el proyecto. Nos encanta trabajar con la mayor agilidad y calidad posible y cumplir con nuestros compromisos, y eso sólo es posible si han sido fijados de acuerdo a un plan de trabajo.
No hacemos trabajar a nuestro equipo fuera de horario
Las actuaciones programadas fuera de horario son excepcionales y surgen por necesidades específicas del proyecto. Siempre que sea posible, planificamos los pasos a producción al principio de la semana, para garantizar la mayor disponibilidad de todos los implicados (nuestro equipo, el del cliente y el de los proveedores externos).
No damos un proyecto por terminado sin contar con la revisión por parte del cliente
El proyecto se acaba cuando el cliente queda satisfecho y conforme con lo que hemos entregado. Nuestro trabajo es colaborativo y requiere implicación, contacto regular y supervisión. Siempre tratamos de facilitar al máximo las tareas que el cliente debe hacer, pero no podemos suplirlas.
No hacemos cautivo al cliente
Compramos licencias y recursos a nombre del cliente, para que siempre preserve su titularidad y pueda hacerse independiente de nuestra labor como proveedor de servicios. Cuando es necesario, construímos herramientas para que la gestión diaria de los proyectos pueda ser asumida por parte del cliente de forma autónoma (aunque siempre estamos encantados de echar una mano si nos necesita).
No secuestramos el trabajo por el que ya se ha pagado
Nuestro trabajo pertenece a quien haya pagado por él. Si decide llevárselo fuera de nuestro control y supervisión, está en su derecho.
No aceptamos los incumplimientos de compromisos de pago
Somos muy flexibles pactando las condiciones de pago. Somos inflexibles aplicándolas.
No abandonamos a nuestros clientes en momentos difíciles
Nuestro interés es el crecimiento mutuo. No sólo queremos ser un partner estratégico cuando las cosas van bien, sino también poder brindar nuestra colaboración cuando se afrontan retos complicados.
Si quieres sacarle mayor partido a tu negocio on-line, queremos ser tu grupo.